martes, 9 de diciembre de 2014

Confundido.


Sentado en el abismo, ese abismo de siempre, empecé a fantasear con ella, la suave brisa se mezcló con el olor de su piel y una vez más la fantasía se confundió con la realidad. Su pelo podía tocarlo alborotado por el viento, sus ojos podía verlos confundidos dentro de los míos, su piel podía olerla tan dulce y tan delicada, sus labios podía sentirlos tan húmedos y tiernos. Una vez más me pregunté si era un sueño o estaba ocurriendo de verdad. A veces estaba convencido de la realidad. A veces estaba convencido del sueño. Otras veces, simplemente confundido.

© La palabra de Jesse Custer 2014

¿Bailamos?


Solo es un baile para dos y ella baila conmigo y lo hace sin parar, baila cuando suena la música, no importa que esté demasiado alta ni demasiado baja, se desmelena y me mira y no me quita ojo, sonríe y baila con rabia, rebelde, con euforia, salvaje, sé lo que piensa cuando lo hace, es toda una fiera indomable, su cuerpo es bravío y su danza feroz. Sería demasiado atrevido unirse a ella, algo imprudente y temerario pero cuando te das cuenta estás atrapado entre sus brazos, arrestado a su cintura, prisionero en su calor y te encuentras sin escapatoria y sin salida en un baile que no tiene final, clavado en su mirada, donde nunca quieres terminar. Solo es un baile para dos.

© La palabra de Jesse Custer 2014

viernes, 5 de diciembre de 2014

Este cuento ha empezado.


¡Cuerpo a tierra!: -Hay una chica nueva en la ciudad, hija de la vieja escuela y de mil batallas, está cansada de pasar su vida con gente a la que nunca llega a conocer, ya no necesita nada, ya no confía en nadie, no quiere canciones de cuna ni canciones de amor, no busca un lugar exacto donde ir y no se arrepiente de nada, hace lo que quiere sin pedir permiso y ya no se deja caer, ni siquiera ahora que su mundo está patas arriba y es más difícil refugiarse. Ojalá me la encontrase fumando en el parque, sentada en un banco, ojalá tuviera el valor de decirle que no pasa nada, ojalá que pasara la noche conmigo, ojalá que me diera lo que no le pido.

© La palabra de Jesse Custer 2014