sábado, 26 de enero de 2013

Tres libros de Bukowski que no deberías perderte.


La esencia del Realismo Sucio

Mucho se ha hablado y aún queda por hablar de quien nació Heinrich Karl Bukowski, se apodó Charles y se hizo Henry Chinasky. Bebedor, mujeriego, con gusto por el juego y sin pelos en la lengua ni en la pluma. Así fue y es Charles Bukowski. Con casi tantos detractores como defensores desde que Black Sparrow Press se decidiese a darle un futuro como escritor profesional sus obras atemporales y su desgarradora prosa siguen vigentes más que nunca como icono de las nuevas generaciones. Si me preguntáis que leer de él os diría que todo. Pero si me preguntáis que NO podéis morir sin leer del káiser de Los Ángeles…


Mujeres (1978). Novela

Sin duda piedra angular de su novela y junto con “La senda del Perdedor” una de las imprescindibles para comprender un poco las motivaciones del escritor. En “Mujeres” Bukowski usa de nuevo a su alter ego Henry Chinaski para relatar su propia vida. En el culmen de esta. Con 50 años y una carrera literaria en auge que cada vez le reporta más prestigio y dinero por primera vez en su vida Chinaski puede dejar de soñar despierto y vivir la vida que siempre quiso. Las mujeres y el alcohol le llaman a todas horas del día y él siempre está ahí para levantar el auricular. No quiere perderse nada. Ni fiestas ni faldas ni botellas enteras de escocés para él solito. Escupe a los hombres y secuestra a sus mujeres. Ama. Jode. Bebe. Pelea. Y ama. Y escribe. Claro exponente de su estilo.

Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones (1972). Relatos

Los relatos aquí reunidos parecen haber sido extraídos por la temblorosa mano de Bukowski, presa del mono de alcohol, sin escalpelo y de sus propias entrañas pútridas. Crónicas brutales sobre la pesadilla americana. Del «desierto de neón», tan exentas de hipocresía, tan auténticas, que hacen estremecer. Una colección de relatos donde Bukowski recrea su vida, sus trabajos en fábricas, oficinas de correos, su vagabundeo, su alcoholismo… Utilizando siempre personajes que constantemente nos recuerdan a él. Todos unidos por el mismo patrón. Son fracasados, ya sea porque así se sienten o así los ven. Una obra imprescindible.


Shakespeare nunca lo hizo (1979). Diario/Crónica

Pese a que muchos lo desconozcan, Bukowski intentó estudiar Periodismo, aunque lo abandonó, y de hecho trabajó como periodista en una columna titulada “Notes of A Dirty Old Man” que posteriormente fue reunida en un libro. En “Shakespeare nunca lo hizo” utiliza su habilidad como retratador de la realidad para contar su gira por Europa a finales de los setenta, cuando en EEUU aún no tenía proyección. Con su brutalidad de siempre relata su polémico y conocido paso por la televisión francesa, sus peleas con sus lectores en los recitales que da en su Alemania natal… Todo ello amenizado con las fotografías de Michael Montfort, de quien también cuenta cosas en el libro.
Hasta aquí el artículo. Each One Teach One.
Vía: C'mon Murcia

lunes, 7 de enero de 2013

Las piernas mas bonitas de la ciudad (La pequeña historia).


Me encantaba. Podía pasarme horas observando esas largas piernas sin darme cuenta de que pasaba el tiempo ni de lo que sucedía a mi alrededor, podían desmoronarse imperios, asesinar a cien reyes que mientras tuviera sus piernas delante todo pasaba sin darme cuenta. 

A ella le gustaba y posaba para mi, se ponía cachonda cuanto más la miraba, con esa cara y esos ojos que ponía, mientras me fumaba un cigarro y la devoraba sin necesidad de tocarla. A ella le gustaba, sí, esas piernas desnudas eran mi perdición, y era genial.

Pero un día se cansó de ver como la observaba, tanto a ella como a sus largas piernas, y se largó, me quedé solo, con esa cara con la que me dejó, sin expresión, sin forma.


Ahora ella no está, se fue sin darme tiempo a decirle adiós, sin tiempo a decirle que fueron las piernas mas bonitas que había visto. Escuché una vez que ahora se dedica a caminar, camina y camina con sus preciosas piernas, y los hombres la miran como la miraba yo, y va recorriendo lugares sin rumbo, con esas piernas tan largas... Las más bonitas de la ciudad.

© La palabra de Jesse Custer 2013